domingo, 17 de abril de 2016

“Los niños que sufren”

Cuando tienes cinco años lo único que quieres es salir corriendo detrás de esa pelota de futbol, que te den permiso de comerte una paleta más, ver tu programa favorito de televisión o llegar a abrazar a tu mamá con tanto cariño después de no verla toda la mañana, pero no es así para todos los niños, algunos serían más felices si simplemente sus papás dejaran de pegarle so gritarles, ya ni siquiera piden un abrazo a cambio, con no ser víctimas de sufrimiento… eso sería suficiente.

De las cosas que más duelen es pensar ¿Qué será de ese niño que su maestra lo humillo teniendo solo cinco años? O de aquel niño que a los ocho años ya tenía que hacerse cargo de sus otros dos hermanos, ¿Qué será de cada uno de ellos? que su voz es apagada o sentenciada solo por ser pequeños, que se les considera “estorbo” a sus padres o el “problema” del salón.

Cuando creces y lo único que vez a tu alrededor es odio, falta de cariño, abandono, maltrato, gritos, golpes, que te ignoran o que no eres importante para los demás; eso será lo que transmitirás al crecer ¿Por qué dañarle la vida a alguien más por nuestro egoísmo? ¿Por qué no amas a aquellos que se te han confiado?

Cada niño es un regalo una persona más con la posibilidad de ayudar a un mundo mejor, no destruyas en ellos esa nobleza de corazón, esas ganas de vivir y esa esperanza por ser felices.

-Cristy Tost

martes, 2 de diciembre de 2014

Carta a un Normalista


A lo largo de esta semana de práctica he recibido infinita cantidad de cariño, y no solo al estar en el jardín de niños, la recibí desde la semana de planeación; topándome con la ayuda de muchas personas de las que no esperaba me la fueran a brindar o que me la dieron justo cuando más la necesitaba.
Algunas de las cosas por más sencillas que puedan parecer realmente me motivaban y me hacían sentir tan contenta, satisfecha y agradecida con cada momento y experiencia por la pase; así como ese saludo que me daba la señora de limpieza cada mañana al llegar al jardín de niños que me saludaba con una gran sonrisa y un “buenos días maestra” que me hacía entrar más confiada a mi salón de clases porque si ella podía verme como una maestra, ¿Por qué no yo verme igual?
Las muestras de cariño las encontré de muchas maneras diferentes, desde el abrazo que cada día me daba Ximena e Israel cada día al llegar al jardín y cada uno de los abrazos que recibí de todos los demás que me hacía darme cuenta de lo ingenuo y desinteresado  que pueden ser los abrazos de los niños, que te brindan las muestras de cariño más sinceras que se puedan encontrar.
Y también desde mi planeación, cada día nos motivábamos entre nosotras en mi equipo de planeación, ayudándonos con dudas de los planes, buscando ideas juntas o simplemente siendo comprensivas y tolerantes con el humor de todas y preocupándonos por cómo estaba cada una.
La ayuda de muchas personas como mi mamá, mi papá y mi hermano que me acompañaron desvelándose conmigo para lograr acabar mis recursos educativos, los maestros que a pesar de la presión, el estrés y la cantidad de trabajo se tomaban su tiempo en solucionar mis dudas o simplemente buscar sacarme platica para ayudarme a relajarme y darme energía para continuar. E incluso la señora Tere y Don Cecilio (matrimonio que se encarga del aseo y cuidado del colegio) que en un día de desesperación nos recibieron en el colegio ya tarde, nos hicieron compañía e incluso nos dieron de comer.
Tanta atención, muestras de cariño y ayuda que únicamente puedes recibirlas en el momento que das tanto, que das cada minuto de tu tiempo para completar esa planeación, para lograr que todos tus juegos planeados y recursos queden con calidad, ese día que te dormiste hasta tarde con tal de acabar tu carpeta; es decir, esa entrega de amor a través del esfuerzo y pasión por lo que me gusta hacer.
En ocasiones resulta tan complicado encontrar estos dones y bendiciones en el día a día, y es hasta que volteas hacia atrás cuando descubres que todo esto me sucedió a mí, de todas las personas que existen en el mundo, me sucedieron a mí. Me hace recordar aquella frase “cuando quieres realmente algo, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla” y realmente es cierto, anhelaba tanto tener una práctica inolvidable que logre obtenerla gracias a tantas acciones, personas y cosas que me rodean, gracias a Dios.


Cristy Tost Sarraf