Cuando
tienes cinco años lo único que quieres es salir corriendo detrás de esa pelota
de futbol, que te den permiso de comerte una paleta más, ver tu programa favorito de televisión o llegar a abrazar a tu mamá con tanto cariño después de no verla
toda la mañana, pero no es así para todos los niños, algunos serían más felices
si simplemente sus papás dejaran de pegarle so gritarles, ya ni siquiera piden
un abrazo a cambio, con no ser víctimas de sufrimiento… eso sería suficiente.
De las
cosas que más duelen es pensar ¿Qué será de ese niño que su maestra lo humillo
teniendo solo cinco años? O de aquel niño que a los ocho años ya tenía que
hacerse cargo de sus otros dos hermanos, ¿Qué será de cada uno de ellos? que su
voz es apagada o sentenciada solo por ser pequeños, que se les considera “estorbo”
a sus padres o el “problema” del salón.
Cuando creces y lo único que vez a tu
alrededor es odio, falta de cariño, abandono, maltrato, gritos, golpes, que te
ignoran o que no eres importante para los demás; eso será lo que transmitirás al
crecer ¿Por qué dañarle la vida a alguien más por nuestro egoísmo? ¿Por qué no
amas a aquellos que se te han confiado?
Cada niño es un regalo una persona más
con la posibilidad de ayudar a un mundo mejor, no destruyas en ellos esa
nobleza de corazón, esas ganas de vivir y esa esperanza por ser felices.
-Cristy Tost